#Posverdad (Segunda parte)

¿Qué hay de nuevo en la posverdad?

MIENTIME QUE ME GUSTA!!!!

La mentira no es ciertamente un fenómeno nuevo. Lo novedoso es el empleo sistemático y racionalizado de la mentira al servicio de un poder determinado, utilizando los medios masivos de comunicación y las redes sociales orientados hacia la construcción de una determinada realidad. De lo que se trata es de poner en duda lo obvio y negar lo que está a la vista. "Mentir, mentir, mentir hasta que exista otra verdad”, sería la versión 2.0 del enunciado del tristemente célebre  ministro propaganda nazi Joseph Goebbels.
Hoy tampoco escapa a casi nadie que no hay una verdad absoluta, hay solo consensos temporales contenidos en cada cultura. Ahora bien, ¿un escenario tan complejo requiere de estructuras tan complejas de pensamiento para abordarlos y desentrañar cómo funcionan? Analizar un fenómeno socio-político singular requiere, ciertamente, de un gran esfuerzo y un conocimiento del tema en cuestión. Y aquí puede estar una de las claves de la posverdad: ¿queremos hacer ese esfuerzo o preferimos el disfrutar de esa “otra verdad” que se nos ofrece? Todos los sistemas tienen una tendencia al ahorro de energía. Y aunque la complejidad se resuelve con mayor complejidad -nos dice Niklas Luhmann-, el equilibrio de nuestra psique parece optar por la simplicidad. Por eso resulta apropiado ofrecer una cantidad de soluciones simples, generales y pre-elaboradas (bajo la forma de estereotipos) a  problemas singulares y también complejos. Una gran cantidad de cosas simples, sin embargo, no equivalen a otra compleja. En otros términos, la abundancia de información y opinión no conduce a la comprensión sino, más bien, a todo lo contrario. Cientos de notas que hagan visible el problema de los inmigrantes no alcanza para explicar la construcción de chivo expiatorio en el otro cultural.
Dice el diccionario de Oxford sobre la posverdad: “… circunstancias en que los hechos objetivos influyen menos en la formación de la opinión pública que los llamamientos a la emoción y a la creencia personal”. ¿Es entonces en el manejo racional de la emoción donde el sujeto deja de pensar-se para ser pensado por otro? Si el mito se legitima en el ritual a través del divorcio entre la  “la cosa” hacia el “símbolo”. Entonces, si alguien maneja el ritual, ¿construye la verdad con ausencia de contenido y legitimación?
Desde lo operacional encontramos algo que sí es novedoso en la posverdad, pero no en su esencia sino en su intensidad: son los recursos tecnológicos y los conocimientos científicos los que parecen puestos al servicio ya no de argumentar una verdad relativa sino de sostener una mentira flagrante. ¿Será un intento de  manejar racionalmente la irracionalidad mediante la manipulación del goce de alguna otra verdad “a medida” de lo que pueda soportar el sujeto?
En el prólogo de Ecce homo , Nietzsche se pregunta: “¿Cuánta verdad soporta, cuánta verdad osa un espíritu?" La verdad de la posverdad resuena a modo de respuesta: “mentirme que gusta”.



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