Conocimiento y desarrollo tecnológico. Un repaso histórico
Si entendemos la revolución agrícola en términos de la extensión del brazo por la herramienta y la revolución industrial en términos del incremento del poder y la destreza del cuerpo humano al unirlo a máquinas complejas, entonces lo que sigue sería que la revolución posindustrial se defina en términos de la extensión de nuestra mente por las tecnologías de la información.
Kathleen Woodward [1]
Definimos ya algunos conceptos necesarios
para abordar con solvencia la relación entre conocimiento y desarrollo
tecnológico. En este apartado haremos un enfoque histórico. Una división, si se
quiere arbitraria, de períodos históricos a partir de los conocimientos dominantes,
que dieron lugar a un desarrollo tecnológico, que configuraron las
características políticas, económicas y sociales de cada período.
Abordaremos la problemática entre el impacto
y la interrelación existente entre la evolución del conocimiento disponible, el
desarrollo tecnológico como emergente de éste y los profundos cambios generados
en las estructuras sociales en cada espacio/tiempo. Tomaremos la etapa agraria,
industrial (modernidad) y posmoderna. (Postindustrial o modernidad tardía)
Etapa agraria
Al superar algunos grupos sociales la etapa
nómada, caracterizada por que el hombre vivía de la simple recolección, la caza
y la pesca, y no había desarrollado aún formas de organización que configuren
la vida social como instrumento válido para satisfacer sus necesidades básicas,
surgen con la agricultura incipientes organizaciones jerárquicas de conjuntos
humanos tendientes a optimizar “en grupo”
los recursos y conocimientos disponibles. Nace lo que el interaccionismo
simbólico, que desarrollaremos más adelante, llama la Mente
social.
A partir de esto:
Surgen nuevas estructuras sociales
orientadas a la satisfacción de necesidades básicas relacionadas a la
alimentación, reproducción-apareamiento y cuidado de la prole, conservación de
alimentos, etc. Que configuran insipientes formas de organización trasmitidas a
través de la oralidad generalmente mediante rituales.
Posteriormente surgen las primeras aldeas.
El hombre comienza a abandonar definitivamente su condición nómade para tomar
un estilo de vida sedentario e inicia el desarrollo de estructuras sociales
jerárquicas organizadoras del poder en distintas formas de “legitimación” del
mismo, de acuerdo a distintos momentos, pero siempre en vinculación directa con el conocimiento y
la tecnología disponible.
El
nuevo orden requiere la transformación del medio natural que lo rodea, y
comienza a modificarlo y a intentar comprenderlo y manipularlo. Se desarrolla
la agricultura, la ganadería, el armamento, etc.
Nace el concepto de
trabajo. Se desarrolla la navegación, el comercio y la edificación. Además,
comienza el crecimiento demográfico, la distribución cada vez más compleja de
roles/status y el espiral de las necesidades/deseos como motor de
transformación.
Abraham Maslow[2] (1908-1970)
propone una muy conocida teoría de las necesidades, que va desde un nivel
primario vinculado a lo biológico, pasando por necesidades de pertenencia al
grupo social, (que todo lo da y todo lo quita, es decir que aliena). Hasta una
liberación del sujeto hacia su auto-realización. De esta teoría, sólo
inferiremos algunas cosas, ya que anteriormente separamos conceptualmente
necesidad (propia del animal) de deseo (particularidad humana).
Maslow señala que
el hombre, al abandonar su estadio de nómade, en búsqueda de “seguridad”, -tal
vez la traducción más apropiada sería “estabilidad”-,
y como además aprendió el funcionamiento del mundo externo y sus vaivenes, a
diferencia de otros animales, imagina el futuro y quiere
garantizarse su bienestar. Por esto, por ejemplo, en lugar de salir a correr el
ganado… lo cría.
Este nuevo orden
constituye básicamente la aparición de una ORGANIZACIÓN ARTIFICIAL, producto de
la inteligencia humana, por lo tanto de la cultura, que va tejiendo una red de
sistemas cada vez más complejos, que en la medida que cobran consistencia van
limitando al sujeto, hasta trascenderlo. Llegando así al tercer nivel de la
pirámide de Maslow, donde las necesidades se cubren a partir de la pertenencia
a la sociedad. O lo que es casi lo mismo, la necesidad más acuciante es la
pertenencia a la sociedad. Más sociedad, menos sujeto.
Esta trama
imaginaria, trae implícita una estructura jerárquica que podemos simplificar en
el concepto de PODER, que varía en la historia de lugar de legitimación, pero
cuya inexistencia es imposible, en tanto es inherente a la condición ontológica
de las estructuras.
Estas estructuras,
las que a través de sus instituciones (reificaciones según Lukács) limitan,
condicionan y formatean a TODO sujeto en sociedad, son las que contienen en sí
mismas, al decir de Altusser (1918-1990) los aparatos
ideológicos encargados de la reproducción de las condiciones de poder que los
legitiman, haciendo percibir estas limitaciones culturales como naturales.
Claro está que estas transformaciónes del
deseo (necesidades para Maslow) traen en sí la dinámica del cambio. Poder y
conflicto son parte de la vida y transformación del sistema. De hecho los
niveles cuatro y cinco de la mencionada pirámide de Maslow, apuntan a la
liberación del sujeto de las estructuras sociales de poder hacia su
autorrealización. Más sujeto, menos sociedad.
Cosmovisión del período agrario: En términos generales,
se concebía el universo como en dos grandes mundos, uno material y otro
inmaterial, El mundo material estaba compuesto por lo terrenal, lo visible, lo
concreto. El mundo inmaterial es aquel “otro mundo” donde habitaban los seres
superiores, dioses, donde migraban las almas, etc.
El sistema cultural predominante se legitimaba en el pensamiento
mágico (teocéntrico), y el conocimiento predominante de lo que constituía el
mundo terrenal, estaba dado por el dominio de la MATERIA.
El mundo de los
hombres era material, si bien se intuía la existencia de “algo” más allá. Lo
metafísico escapaba al dominio del hombre, se vinculaba con él mediante
rituales y mitos.
El conocimiento
disponible y los lugares de legitimación o naturalización del poder en esta
etapa presentan un sujeto atado al pensamiento mágico, oprimido por un panóptico
que vigilaba sus actos en “pensamiento, palabra y obra” y que
soportaba la estructura de poder de un mundo teocéntrico.
Un sujeto temeroso
del más allá, pero en contacto con procesos constructivos avanzados, manejaba
técnicas y herramientas con los que construía un mundo artificial, con el que
se relacionaba (y explicaba) mediante un método de ensayo-error.
Economía y producción de
la etapa agraria
Los modos de producción se basaban en el
concepto de prosumidor (fusión entre PROductor y conSUMIDOR): La unidad
económica producía para sí misma, y por lo tanto “vivía de lo propio”. La única
fuente de energía disponible para mover las máquinas simples era el esfuerzo
físico humano (también da lugar a instituciones como la esclavitud, que es la
animalización del ser humano como parte del aparato productivo) y eventualmente
la tracción a sangre de animales domesticados.
El tipo de trabajo manual requería del
conocimiento de técnicas, por ejemplo tejer, ordeñar, etc. Es el SABER
humano, complementado por alguna máquina simple.
La unidad económica era pequeña y autosuficiente. Generalmente
dicha unidad económica era la familia (ampliada: muchas veces no existía
relación directa sanguínea entre sus miembros, como la entendemos ahora). Ésta
vivía de lo que cultivaba en los campos. En otros casos la unidad económica era
el feudo, igualmente autosuficiente.
Tecnologías de
comunicación disponibles
Transitado el largo y complejo período
evolutivo del desarrollo de tecnologías como la oralidad y la escritura, (que
por cierto no son naturales,
sino complejas arquitecturas simbólicas), la dinámica de comunicación de la
etapa agraria era la comunicación uno a uno. En muy pequeña escala los soportes
de la información eran escritos y estaban al alcance de muy pocas personas.
Existían escribas y mensajeros que se dirigían hacia una zona para obtener
información y llevarla hacia otra. Desde una visión más amplia cabe tener en
cuenta el rol que desempeñaban las redes de caminos, que eran el
MEDIO
por el que circulaban junto con las mercancías y las personas, LA
INFORMACIÓN.
Adenda: La antigua roma
desarrolló, para el traslado de sus eficientes y temibles tropas una importante
red de caminos, imprescindibles para el traslado de sus máquinas de guerra (catapultas;
balista, onagro, etc.) que se transportaban sobre ruedas y con tracción a
sangre. Estas vías constituían
verdaderas redes neurálgicas en el desarrollo y sostén del Imperio, tanto en lo
militar como en lo logístico. Estas redes de comunicación permitieron al
“sistema” la rápida circulación del
aparato militar represivo, la circulación y control de los sistemas
administrativos y también la circulación de mercaderías para la acumulación de
riquezas del Imperio. Pero fue también, por y gracias a estas vías por donde
circularon los ejércitos opositores ( contrasistema o contrapoder); y las
corrientes de pensamiento divergentes que atentaron contra la integridad del
Imperio.
Entre otras cosas la circulación de una religión de una muy
pequeña colonia del Imperio Romano que tuvo su origen en Jerusalén. Y llego en su
evolución a imponerse en la cima del imperio en Roma, y llega hasta nuestros
días. Y haciendo mención a que por estas redes de comunicación no solo
circulaban mercancías, también ideas, (información) vale la pena detenerse a
analizar el triunfo del cristianismo en aquel proceso de globalización
cultural. No sería exagerado decir que fue de alguna manera unos de los
primeros fenómenos de globalización a pequeña escala, y una verificación del
funcionamiento de la teoría de sistemas sociales de segundo orden y su dinámica
de cambio. Los caminos son “tecnologías de comunicación” por donde circulan
“materia, energía e información” constituyendo los elementos de intercambio que
transforman el sistema. Vías comerciales fluidas y con un buen margen de
seguridad, mejoramiento de los medios de transporte ajustados a los caminos
para transporte de tropas ( 6 a 12 m), cambios de pautas culturales respecto
del consumo, acrecentamiento de la producción agrícola dando lugar a la
acumulación de productos manufacturados abriendo una nueva etapa del comercio,
desarrollo de la banca, acumulación de capitales, nuevo orden de poder en base
a la riqueza, aumento de la población y traslado a los centros urbanos.
Son muchas
las posibles explicaciones del triunfo y globalización del cristianismo, pero
no caben dudas que no hubiesen sido posibles sin las tecnologías de comunicación
(redes de caminos) desarrolladas por el imperio romano.
El
desarrollo y las transformaciones de la sociedad están en estrecha relación con
la tecnología, al punto que, como ya mencionamos, es inapropiado intentar analizarlos
por separado.
Ya
mencionamos también que a partir de grandes descubrimiento de objetos
tecnológicos llevaron a cambios de la estructura social, y que estos cambios
generalmente devienen en emergentes inesperados. El telescopio permitió a
Nikolayb Copernik observar que los
recorridos que deberían describir las
orbitas de los planetas, según un criterio geocéntrico (la Tierra como centro
del sistema) no se ajustaban a las observaciones y dedujo que el centro del
Universo debería ser el Sol, este viraje copernicano. No solo desafiaba la
astronomía de la época, sino las Sagradas Escrituras y el lugar de legitimación
de las monarquías reinantes.
Tal vez ahora estemos frente a otro viraje
copernicano, las cosmovisiones fueron interpretando “lo real y concreto”
inicialmente como materia, luego materia y energía. Más recientemente materia,
energía e información como
componente imprescindible que establece el todo ordenador de cuanto existe.
Pero con la especulación de la existencia en el cosmos de “algo” que
denominaron materia- energía oscura[3],
se abre un nuevo interrogante hacia lo que puede ser un nuevo viraje
copernicano.
Etapa industrial
A partir de 1650 se desarrolla la Revolución
Industrial. Este fenómeno no solo cambia la forma de producir bienes, sino
también la organización social toda y modifica drásticamente las percepciones
del espacio/tiempo y por lo tanto la cosmovisión. Entre los factores más
relevantes que dieron origen a esta era, están la máquina a vapor, que comienza
a reemplazar la mano humana, y la imprenta que permite socializar la
información disponible.
A partir de esto:
Se desarrollan grandes y complejos centros
urbanos con un área metropolitana, donde comienzan a configurarse distintos
niveles de necesidades complejas (deseos) vinculados a códigos de pertenencia y
estratificación, producto de la nueva cultura.
Se desarrolla
la máquina. Ésta reemplaza el esfuerzo humano y animal. Por lo tanto vuelve
obsoletas y antieconómicas instituciones como la esclavitud, el vasallazgo y la
familia ampliada. La forma de trabajo, por salario, hace necesario reducir el
grupo humano hacia la familia mononuclear.
Se produce una ruptura entre el dueño de los
medios de producción (propietario) y quien vende su trabajo por salario
(proletario).
Se racionaliza y divide en etapas el proceso
productivo. Nace el concepto de producción en cadena o producción en serie.
Esta representación, -el mecanicismo- se traslada como metáfora y modelo a
todas las esferas de la sociedad, al sistema educativo, de salud, etc.
Se intensifican los medios de comunicación
físicos, gracias al ferrocarril, el automóvil, el barco a vapor. Por otra
parte, nace la explotación de recursos naturales como fuente de energía o
materia prima.
Emergen por separado el concepto de
productor y de consumidor.
Se intensifica el crecimiento demográfico con formas de estratificación
más complejas y relaciones de poder basadas en la producción-consumo. La
premisa es producir más. Predomina una cosmovisión que podríamos llamar lineal-mecanicista,
en la que el objetivo final era llegar al máximo desarrollo, de mano de las
máquinas, y de un libremercado que se encargaría de regular los desajustes del
sistema social.
La sociedad también era vista como una máquina, cada pieza en su
lugar cumpliendo una función, el conflicto o los desajustes eran disfunciones
del sistema. Esta cosmovisión, hija del racionalismo antropocéntrico, genera el
desarrollo de las grandes ideologías que protagonizan los conflictos mundiales
de la época, que son un reflejo del cambio de lugar de legitimación del poder, nunca de su ausencia.
En la etapa agraria, teocéntrica, todo se legitimaba a través de
Dios. En la modernidad es el hombre (y el racionalismo), con sus máquinas el llamado
a ordenar el mundo, (período antropocéntrico).
Economía
y producción
Se profundiza la separación entre el
productor y el consumidor. Y entre el propietario de los medios de producción y
el trabajador, que como parte del sistema productivo es ajeno al producto
final. Enormes factorías (circunscriptas a un solo ámbito geográfico) se
dedican a fabricar bienes para consumidores inconscientes de su mecanismo de obtención
e inmersos en incipientes pero cada vez más complejos sistemas de generación de
“deseos” para el consumo de bienes suntuarios.
La
producción es masiva y en serie. Masiva, porque se monta en una o varias
máquinas para hacer un solo tipo de producto durante un tiempo indeterminado.
En serie, porque se divide cada parte del proceso de fabricación y se realiza
repetitivamente cada etapa del proceso (Fordismo). La unidad económica de la
etapa industrial es la empresa/industria vinculada a un determinado estado
nación con una fuerte identidad territorial e inscripta en un megarrelato de
éxito social, donde sus propietarios eran generalmente visibles.
Cosmovisión: El mundo está compuesto de MATERIA Y ENERGIA, (una
puede convertirse en otra) las disputas de los estados nacionales tiene como
objetivo primordial la apropiación de estas, destinadas a la producción y al
desarrollo armamentista y de ser posible al control total del planeta. El
racionalismo impera en este ámbito, lo metafísico está presente en corrientes
consideradas menores y poco útiles como fenómenos underground.
Sociedad:
La base de la sociedad moderna es la familia
nuclear. Este tipo de unidad organizacional consistía básicamente en que uno de
los cónyuges (generalmente la madre) es el núcleo del hogar. El otro cónyuge
(generalmente el padre) trabaja fuera del mismo. La composición de familia
nuclear idealizada por el industrialismo es padre, madre y dos hijos (concepto
de familia tipo).
Este formato de familia reificado surge debido a las necesidades que exigían la dinámica de
este momento de la sociedad y su modo de
producción. La familia extensa antigua era demasiado rígida y arraigada a un
determinado asentamiento territorial. Surgió la necesidad de excluir los
parientes que no fueran esenciales, para lograr un grupo con más facilidad para
desplazarse de una ciudad a otra, cercana a los grandes centros de producción.
Sumándose además, que al no ser la mano de obra humana el principal componente
de la energía productiva y que los productos se obtenían a través de la compra
de bienes, un miembro extra resultaba un inconveniente, más que un aporte de
mano de obra, como en el viejo sistema de producción autosuficiente.
La movilidad social se asociaba a la
educación y a la adquisición de conocimiento, esto permitía ascender en los
lugares de responsabilidad de las empresas o en la ya compleja estructura de la
sociedad-estado moderno. El sujeto de la modernidad, más que sus antepasados, -podríamos decirlo en términos de Foucault-,
un “sujeto sujetado” a estructuras sociales rígidas pensadas en términos de
sistemas productivos racionalizados y de las correspondientes ideologías
dominantes. Reificaciones, instituciones, estructuras rígidas, que se legitiman
como naturales a través de complejos e invisibles instrumentos del poder.
Nace también, en concordancia con las
características de los sistemas sociales, el antisistema, la fractura a la omnipotencia del antropocentrismo, de
la razón y las ideologías. El irracionalismo (paradójicamente también producto
de la razón) surge para describir al sujeto enajenado de la razón.
Freud decía que el ser humano había recibido
a lo largo de la historia tres grandes heridas narcisistas, la primera de ellas
se la infligió Galileo cuando dijo que la Tierra no era el centro del universo,
ni siquiera el centro del sistema solar sino que era simplemente un planeta que
giraba alrededor de una estrella.
La segunda gran herida narcisista se la infligió
Darwin cuando dijo que el hombre no era el rey de la creación sino que era un
producto de la evolución de las especies (era un mono mejorado), y la tercera
gran herida narcisista se la inflige el psicoanálisis cuando le dice al hombre
que no es dueño de sus actos y de su mente, sino que es dueño a lo sumo de una pequeña
parte.
Esta idea de que existe un psiquismo que no
es consciente, significa postular la existencia de un ser humano dividido,
contradictorio, que hay una oposición/tensión entre lo consciente y lo no
consciente, y significa sostener la idea del conflicto psíquico.
Freud en el capítulo VII de La
interpretación de los sueños, que es el libro fundacional del psicoanálisis
publicado en 1899, postula lo que se llama la primera tópica (topos=lugar). Es
la primera teoría acerca de la estructura interior del psiquismo, de cómo está
estructurada la mente humana, y dice que el ser humano en su psiquismo tiene
tres sistemas: que son el sistema de la conciencia, el sistema del preconsciente
y el sistema del inconsciente. Este sujeto alienado y conflictivo de la etapa
industrial está excelentemente descripto en Memorias del subsuelo de
Fedor Dostoievski.
Podemos agregar, que una cuarta
herida narcisita la aporta la psicología social, con la idea de que
el sujeto es incapaz de construirse a sí mismo, sino que es víctima o
consecuencia de su entorno.
El sujeto moderno
sufre la angustia y la represión de los deseos vitales. Acallar al ello y someterse a las normas de la
sociedad lo llevan a mutilarse, el ser parte de la máquina productiva de la
sociedad lo deshumaniza.
Tecnologías de comunicación disponibles en la etapa
industrial
La dinámica de la etapa industrial es la
comunicación de un emisor a varios receptores, entendida como comunicación de
masas. Con la generalización de la imprenta surgen el periódico, y con él, los
medios masivos de comunicación. La radio y más tarde la televisión, terminan de
configurar el concepto. En este período uno o varios generadores de información
publicaban la información que consumirían miles o millones de personas. El
poder construye y reproduce las condiciones que lo legitiman, en esta etapa lo
hace con especial énfasis en los discursos mediáticos de gran contenido
ideológico (PROPAGANDA), las tecnologías
de la comunicación de masas para “explicar y justificar” el mundo, ahora
pensado por el hombre racional, es la etapa de las ideologías nacionalistas
totalitarias y los megarrelatos colectivos.
Comenzamos a asistir a un modo de
construcción de la realidad generado desde un emisor a una audiencia masiva,
mediado por tecnologías que lo facilitan. El dominio de la ENERGIA es el gran factor
de conflicto.
Etapa posindustrial
No existe un acuerdo que unifique criterios
respecto de si esta es una ruptura con la modernidad, mucho menos de sus
consecuencias, incluso algunos autores con Jurgen Habermas[4]
sostienen que no existe “tal nueva etapa”, sino que se trata de las
características de la modernidad tardía en su decadencia. Otros, lo denominan postmodernidad
y se explayan respecto de los profundos cambios.
Estos cambios que pueden visualizarse en la
sociedad contemporánea en los últimos 40 años, han sido catalogados en muchos
casos de “desmoralizadores”, en otros, sólo rompen paradigmas que la modernidad
nos impuso. Y anuncian que una nueva etapa ya llegó y estamos cada vez más sumergidos
en ella. Otros expresan que esta fase desarticula las estructuras rígidas de la
modernidad, y se particulariza por las siguientes características:
Globalización-multiculturalidad
Descentralización de la producción
El capitalismo financiero subordina al capitalismo industrial
Paso de la industria a la corporación
Desmasificación de la producción
Pancapitalismo
Personalización del consumo
Despersonalización del sujeto-alienación.
Virtualización de la realidad.
Cosmovisión: En un mundo constituido de MATERIA y ENERGIA irrumpe con la cibernética y la teoría de
sistemas la INFORMACION como el componente determinante de la realidad,
“La totalidad de lo
existente, material o inmaterial está constituido por materia, energía e
información”. Siendo la información el componente sustantivo que construye y
ordena cada elemento existente, desde el ADN en los seres vivos, la logística
de las corporaciones multinacionales y los vaivenes de los mercados
financieros.
Aquello que
constituye aquel “todo mayor que las partes”, es INFORMACION, es un “mando”
que dice dónde va cada parte y que función cumple. Es el orden que estructura (ORGANIZA) la materia y la energía. En
los sistemas de base informacional, como los psíquicos y sociales, se pone en
primer plano la información como fenómeno integrador y constituyente, más que
nunca la realidad se construye desde
la comunicación.
Esta idea, no es
tan novedosa, en realidad algo de ella está latente, se percibe en la tradición
aristotélica, que retoman Avicena[5]
y Averroes[6] a mediados del
siglo X y XII respectivamente:
El recurso explicativo en la tradición
aristotélica es decir cada ente tiene un doble aspecto: el de la potencia y el
del acto, y es mérito de Aristóteles haber propuesto esta argumentación que
será la base del razonamiento ontológico, es decir sobre los entes, que realizará
Averroes y antes que él Avicena. Según Aristóteles, la unidad esencial de todo
ente, aquello que lo hace ser él mismo y no otro pero, también semejante a
otro, solo es posible entenderla teniendo en cuenta que en todo ser hay un principio
potencial, es decir, capaz de ser configurado o determinado por otro principio
sin el cual ese ente sería siempre una pura indeterminación. El principio
potencial y determinable es la materia y el que actualiza esa materia y saca a
esa potencia o posibilidad desnuda de su indeterminación es la forma que, con mayor precisión se denomina forma
sustancial.
Evidentemente, si estamos
hablando de entes reales, nada de esa explicación anterior tendría sentido si
esos entes no existieran, y en su existencia, no manifestasen su realidad
individual a la que podemos llamar esencia que es lo afirmamos cuando damos una
definición de lo que esos entes son. Así, el panorama general de la realidad
nos ofrece entes que existen formando una comunidad integrada en su conjunto
con los rasgos individuales de cada uno que manifiestan su esencia y gracias a
la cual podemos distinguir unos entes de otros. Por tanto, todos los entes
tienen una estructura que por un lado la entendemos como constituida por
materia y forma y por otro, siendo la materia posibilidad y la forma
actualización de esa posibilidad, por potencia y acto.
Es decir, la materia es
análoga a la potencia y la forma lo es al acto. Y desde este planteamiento
podemos proseguir en la aclaración en el concepto de forma que es lo que nos
motiva en principio.
La forma es el principio
que realmente otorga el Ser a la materia. Sin la forma la materia no tendría
individualidad, pues esta solo se puede conseguir actualizándola y esa
capacidad o poder es atributo de la forma. No olvidemos que estamos hablando de
principios, no de realidades concretas: la
forma no existiría sin una materia a la que in-formar y viceversa. Por
tanto hablando de forma, como lo hacía Aristóteles no cabe pensar en “forma”
como imagen o silueta delineada en un dibujo o en una escultura. Se trata de un principio absolutamente
abstracto de que el filósofo griego decía que era el principio de la perfección
misma porque, en definitiva, la forma pura y sin materia es la cúspide de la
jerarquía de todos los seres. En el otro extremo, el más bajo en lo
relativo a la perfección, se ubica la materia sin forma o determinación alguna:
es la pura posibilidad, es decir, algo muy cercano a la nada porque en realidad
es nada, a su vez lo puede ser todo. (Pacheco, 2011:66-67). (El subrayado es mío.)
Con la debida prudencia que requiere establecer estos paralelismos
o continuidades, se puede encontrar -en los ya mencionados pensadores del siglo
X y XII- la simiente de lo que hoy denominamos sinergia, del principio
ordenador, que da forma (in-forma) y configura un todo mayor a la suma de
sus partes.
Economía y producción de la etapa posindustrial
La producción en serie es complementada con
la producción en series cortas, apuntadas a nichos de consumidores
particulares. La fábrica territorial como gran factoría se transforma, se desarticula,
en un escenario transnacional como el capital que la sustenta. Se diluyen las
fronteras nacionales y se avanza hacia una cultura “globalizada” que es la
expresión del pensamiento burgués capitalista y una sociedad de consumo, ahora
planetaria.
El fenómeno que caracteriza esta etapa es la
inclusión de la tecnología de la información y la comunicación en la base de
los modos de producción, en dos aspectos fundamentales: la logística, ya que sin
herramientas de comunicación globales y extremadamente veloces sería imposible
producir en tales condiciones. Y especialmente en que es ahora la producción
de DEMANDA uno de los ejes más importantes de los nuevos actores
productivos, las corporaciones, cuyos límites, orígenes, y objetivos se
desconocen.
El factor de poder que significa la
coincidencia la propiedad que los medios de comunicación con la de los medios
de producción, marca el inicio de corporaciones, extendidas como un conjunto de
empresas que abarcan múltiples rubros orientados a los mismos intereses,
fusionando en los mismos formatos publicidad y propaganda.
No es casualidad que, al igual que la
producción, la información esté desmasificada, (estratificada en nichos) y
orientada a reproducir un estado de cosas que naturaliza la diferenciación de
las condiciones sociales establecidas por las relaciones de
deseo/consumo/producción.
Ya no se trata de fabricar mucho, se trata
de vender mucho, consolidando un sistema de ideas que se legitima a sí mismo a
través del consumo, un imaginario que va mucho más allá de los objetos: la
salud, la belleza, la sexualidad, la felicidad misma se compra y se vende.
Las tecnologías de la comunicación manejan
uno de flujos constituyentes[7]del
sistema social, y de TODO sistema: LA INFORMACIÓN.
De esto podemos inferir que el manejo de la
información es un factor determinante en el juego y la construcción de los
lugares de legitimación del poder. No solo en los sistemas informacionales como
la cultura y la psiquis. De hecho, por ejemplo, la manipulación genética ya no
es más una pesadilla de la ciencia ficción.
Ya se dijo, haciendo
referencia a Althusser, que en cada momento de la historia el PODER, configura
los aparatos ideológicos que legitiman el estado de cosas que lo sustentan.
¿Es descabellado suponer que el
aparato ideológico por excelencia del pancapitalismo esté ahora en los medios
masivos de comunicación?.
La sociedad en la etapa posindustrial
El modo de producción racionalizada-descentralizada
requiere de un nivel alto de automatización, es decir, función compleja de la
producción en manos de las máquinas, y como contrapartida la mano de obra
requiere –en la mayoría de los casos- de bajos niveles de competencias
laborales y un esfuerzo físico muscular relativamente bajo.
Surge un nuevo perfil de trabajador: el “operador
multifuncional”, que requiere baja calificación, puede desempeñarse en
cualquier sector de la línea, y puede ser de cualquier lugar del planeta, de
cualquier sexo y cualquier edad. Por lo tanto fácilmente reemplazable y de bajo
costo.
Esto genera como emergente lateral la apertura de
muchos nuevos puestos de trabajo para la mujer, lo que impacta de manera
sustantiva sobre la estructura de la familia como la entendíamos en la
modernidad.
La familia nuclear cede su lugar a infinidad
de tipos de familias. Familias monoparentales, unipersonales, convivencia
estable entre amigos, convivencia entre personas del sexo opuesto, familias hijo-madre-abuela,
familias hijo-madre-tía, parejas homosexuales, se desdibuja el rol y la
necesidad de hijos y el mandato de la heredad, etc.
Se profundiza el individualismo, en ausencia
de los megarrelatos destinados a construir el “bien común”, se perfilan conceptos como individuación y alineación
social, se diluyen los proyectos de vida. La preocupación fundacional
por el futuro se traslada al presente.
A la vez que va cobrando forma una existencia
en Red, cada vez más virtualidad real, al decir de
Castells, una estructura en la que se es cada vez más la lógica del sistema y menos sujeto, al punto que la Red
trasciende a todos sus nodos.
El sujeto
posmoderno ve incrementado el sufrimiento de angustias y carencias, sus males
son la soledad, la depresión y el aburrimiento, siente que algo desea pero está
enajenado de su objeto de deseo. Su angustia lo lleva a existir a partir de
percibirse como parte de la red. Estar conectado, desea ser percibido, más que ser.
Tecnologías de comunicación en la etapa
posindustrial
Pero la foto conceptual más acertada para
pensar la convergencia la sacó Henry Jenkins en el 2006 cuando Facebook recién
daba sus primeros pasos y la red de microblogging Twitter aún no había nacido.
“Vivimos en una cultura de la convergencia” dice Jenkins. Con esta idea claramente
opuesta a la de “convergencia tecnológica”, el autor procura describir y
comprender en su totalidad dimensión los cambios tecnológicos, industriales,
culturales y sociales, y las nuevas relaciones que se tejen entre medios,
audiencias y productos mediáticos en la sociedad contemporánea. La convergencia
cultural, dice; es un complejo proceso que implica cambios en los modos de
producción y consumo de los medios y altera la relación entre las tecnologías
existentes, las industrias, los mercados, los géneros y el público; y cuyo
actor principal son las audiencias participativas. La convergencia de medios y
plataformas (convergencia mediática) la cultura participativa y la inteligencia
colectiva son los tres fenómenos que tienen lugar en la cultura de convergencia
y a la vez tres conceptos que Jenkins desglosa en las casi trescientas páginas
de su libro. Su perspicacia radica en haber visto que la convergencia está en
la cabeza de los usuarios antes que en las plataformas y medios. Es cultural
antes que tecnológica, y configura un escenario que fomenta la participación y
la inteligencia colectiva de los usuarios. Se trata a la vez, de un proceso
corporativo de arriba abajo y un proceso de abajo arriba dirigido por los
consumidores, en el que emergen nuevos actores que están cambiando el panorama
cultural en aspectos de los más diversos. De hecho, la principal tesis de uno
de los más recientes trabajos de Jenkins es que los cambios más relevantes en
el marco de la convergencia cultural está sucediendo en el seno de las
comunidades de consumidores. La transformación más significativa de este
proceso es el paso del consumo mediático individualizado al consumo como una
práctica en la red. (G. Lopez-C. Ciuffoli. 2012:49)
Irrumpe el omnipresente fenómeno de la comunicación multidireccional
y las redes sociales, un mundo de relaciones virtuales sin rostros naturales,
de operaciones financieras sin dinero papel, etc.
Es la comunicación de múltiples emisores con múltiples receptores,
la velocidad y la multiplicidad de formas de comunicación en tiempo real denominada
hipermedia.
Muchos son los desacuerdos respecto de las características,
causas, efectos, y consecuencias sociales que trae aparejada esta etapa.
Para la mayoría de sus críticos, si bien la generación de
contenidos es multidireccional, sigue siendo muy asimétrica. Y continua puesta
al servicio de un modo de producción particular, que es la generación de la
demanda, que a su vez naturaliza un “modo de vida particular” que legitima
las condiciones de poder.
Es un verdadero dispositivo de construcción
de la realidad, que fortalece la hegemonía en la construcción del mensaje
único.
El contenido no es solo publicidad, también es propaganda, de un
sistema de ideas particular: el pancapitalismo.
Sistema y antisistema
Todos los sistemas, contienen en sí, el antisistema, al menos por
definición. Si bien parece que la gran mayoría de los ciudadanos prefiere dejar
de serlo, para ser consumidores. Si bien, aparentemente la gente ama los
shoppings, y está dispuesta a perder su capacidad de ser un sujeto crítico para recolectar la parte que le asigna la sociedad de
consumo de acuerdo a sus ingresos. No hay que perder de vista, que esto que
vemos, esta idea de realidad que construimos desde los medios de comunicación, está
en gran parte generada desde el aparato ideológico que retroalimenta el sistema
de consumo, construcción de la que al menos hay que desconfiar.
Desde una concepción dialéctica debería existir, y existe, otra
realidad que se puede hacer visible a los ojos del ciudadano crítico.
Y a esto nos remite la historia, en los momentos de hegemonía de
cualquier forma de poder, nadie imaginaba su final.
Claro está que tampoco puede esperarse un volver atrás, hay que hacerse a la idea que la sociedad
futura tendrá mucho de virtual-tecnológico. Y que como en todos los capítulos
de la historia humana, el poder no estará ajeno a este espectro. Desde siempre
el anclaje de las estructuras del poder,(las instituciones), se conforman en
los sistemas de ideas que los hacen legítimos, y estas se subordinan a la “idea de realidad” que cada sociedad fue
capaz de elaborar.
Podemos inferir que la
realidad se construye a través de procesos comunicaciones que determinan
históricamente y singularmente la cultura y ésta a su vez, es la frontera
posible de elaboración subjetiva para que un sujeto elabore una imagen de la
realidad y actúe en base a ella, de manera crítica o subordinada.
En la actualidad, puede decirse como mínimo, que existe un gran
desequilibrio entre los propietarios de los medios de producción, -incluyendo
los medios de comunicación-, que son los que deciden los temas que deben
circular en los massmedia, la pertinencia de los formatos a utilizar, etc.
versus las masas receptoras que en muy escasas oportunidades cuentan con el
pensamiento crítico necesario para interpretar y procesar la apabullante
información que reciben, generalmente recortada y tendenciosa.
Este alejamiento de la realidad ha llegado, aparentemente, a un
punto máximo en que el sujeto es incapaz de pensarse a sí mismo, donde su
capacidad de construir subjetividad crítica está atravesada por las pantallas
de televisión, computadoras, Smartphones, etc.
Esto nos lleva a pensar que estamos en un punto de inflexión donde,
como parece determinar el devenir, la sociedad verá transformadas sus más
profundas estructuras, a partir de la irrupción de una innovación tecnológica.
Que como a lo largo de la historia dio una “ventaja
selectiva darwiniana” a quien la controlaba.
Por lo que se percibe a priori, quedan obsoletas (o al menos incompletas)
muchas teorías de la conducta humana pensadas en términos del contacto persona-persona
o persona-grupo de pertenencia en una relación tangible cara a cara.
Una primera aproximación, nos hace pensar en una condición humana
mediada por máquinas que diluyen la dimensión espacio/tiempo, que reemplazan
nuestros mecanismos de percepción y memoria, por una suerte de prótesis
electrónica, subordinándonos a esta red informacional, asistiendo así a la
muerte del sujeto, en la poshumanidad.
No es la primera vez que se plantea esta crítica a las tecnologías
de la comunicación en relación con el conocimiento, el aprendizaje y desarrollo
de la capacidad creadora. Tal vez a algo de esto nos cuenta Platón, quien pone
en boca de Sócrates una crítica a esa tecnología llamada escritura:
“Una vez que hubo llegado la escritura…” Este
conocimiento, oh Rey, hará más sabios a los egipcios y aumentará su memoria.
Pues se ha inventado como un remedio de la sabiduría y la memoria”. Y aquel
replicó: “Oh Theuth, excelso inventor de artes, unos son capaces de dar el ser
a los inventos del arte, y otros de discernir en qué medida son ventajosos o
perjudiciales para quienes van a hacer uso de ellos. Y ahora tú, como padre que
eres de las letras, dijiste por cariño a ellas el efecto contrario al que
producen. Pues este invento dará origen a las almas de quienes lo aprendan al
olvido, por descuido del cultivo de la memoria, ya que los hombres, por culpa
de su confianza en la escritura, serán traídos al recuerdo desde fuera, por
unos caracteres ajenos a ellos, no desde dentro, por su propio esfuerzo. Así
que, no es un remedio para la memoria, sino para suscitar el recuerdo.
Apariencia de sabiduría y no verdadera sabiduría… pues habiendo oído hablar de
muchas cosas sin instrucción, darán la impresión de conocer, a pesar de ser
unos perfectos ignorantes…”. Fredo 274 E275B (Platón 1984:365)
[2] (Nueva York, 1908 -
California, 1970) Psiquiatra y psicólogo estadounidense. Impulsor de la
psicología humanista, que se basa en conceptos como la autorrealización, los
niveles superiores de conciencia y la trascendencia, creó la teoría de la
autorrealización que lleva su nombre. En obras como Motivación y personalidad
(1954), Psicología del ser (1962) y La Psicología de la ciencia (1966), Maslow
postuló que cada individuo tiene unas necesidades jerárquicas -fisiológicas,
afectivas, de autorrealización- que deben quedar satisfechas, y que el objetivo
fundamental de la psicoterapia debe ser la integración del ser. Cada nivel
jerárquico domina en cada momento de consecución y las necesidades inferiores
en la jerarquía (comida, refugio o afecto), en caso de no quedar suplidas,
impiden que el individuo exprese o desee necesidades de tipo superior. La
teoría de la autorrealización de Maslow se sitúa dentro del holismo y la
psicología humanista y parte de la idea de que el hombre es un todo integrado y
organizado, sin partes diferenciadas. Cualquier motivo que afecta a un sistema
afecta a toda la persona. Maslow llevó a cabo una crítica a las teorías sobre
la motivación de Freud y Hull. Según Maslow, el modelo de Freud sólo describe
los comportamientos neuróticos de sujetos que no toleran las frustraciones,
mientras que la teoría de Hull trata exclusivamente de organismos movidos por
una situación de déficit.
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/m/maslow.htm
[3] Pocos años
atrás, el WMAP de la NASA realizó uno de los hallazgos más interesantes sobre
el cosmos al lograr calcular la edad misma del universo y trazar la curvatura
del espacio. Tras varias investigaciones, se supo que apenas el 4,6 % del
universo está compuesto por átomos, mientras que un 23,3% es materia oscura y
otro 72,1% es energía oscura.
http://www.ojocientifico.com/4439/que-es-la-energia-oscura
[4] (Düsseldorf,
Alemania, 1929) Sociólogo y filósofo alemán. Principal representante de la
"segunda generación" de la Escuela de Frankfurt.
[5] Ibn Sina o Avicena es el nombre por el que se conoce
en la tradición occidental a Abū ‘Alī al-Husayn ibn ‘Abd Allāh ibn Sīnā,
médico, filósofo persa.(agosto de 980 d. C., Bujará, Uzbekistán, junio de 1037,
Hamadán, Irán).
[6] Averroes (latinización del nombre
árabe Abū l-Walīd Muhammad ibn Ahmad ibn Muhammad ibn Rushd), filósofo y médico
andalusí, maestro de filosofía y leyes islámicas, matemáticas, astronomía y
medicina(14 de abril de 1126, Córdoba, España-10 de diciembre
de 1198, Marrakech, Marruecos)
[7] La teoría
general de los sistemas sostiene que “todo sistema tiene tres y solo tres
flujos constituyentes: Energía; materia e información”



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