#posverdad ( Precuela)


El lenguaje es el sistema signico a través del cual el hombre  comunica sus ideas y sentimientos, ya sea a través del habla, la escritura u otros signos convencionales, pudiendo utilizar todos los sentidos para comunicar. Es lógico de entender que para intentar explicar nuevos fenómenos se recurra a la utilización de nuevas palabras: Los neologismos.
Antes de abordar un intento de explicación del fenómeno llamado POST, y en particular "posverdad", se hace necesario acordar el uso de algunos neologismos que estarán seguramente presente en la secuela:  "Si esto sigue así, algo va a cambiar"

Les comparto un fragmento de "Poshumano ¿Demasiado humano?" donde ya desarrollé este neologismo que será de gran utilidad.

Pancapitalismo
Neologismo utilizado por  Naief Yehya[1], y la Critical Art Ensembl[2], que describe la asimetría entre los países más desarrollados y el tercer mundo. Un nuevo escenario planetario que ha dejado en su expansión y consolidación incalculables  guerras, muertes civiles (daños colaterales), mareas de emigrantes, refugiados y exiliados más altas que nunca. Transformando el mapa geopolítico del planeta.
Entendiendo por pancapitalismo a un fenómeno emergente altamente complejo, producto de las trasformaciones e integraciones de los sistemas nacionales y transnacionales, que como se intentará explicitar a lo largo de este trabajo, constituye un nuevo orden sistémico donde la acción-función de cada sistema-subsistema social, está dominada por las reglas del capitalismo financiero, pero con características transnacionales, donde las disputas de poder trascienden el escenario geográfico de fines del siglo XX. Deslizando la centralidad del conflicto de poder hacia la propiedad y control de los medios masivos de comunicación que funcionan como constructores de realidad legitimando el estado de cosas que naturaliza la producción de demanda, transformando al sujeto de ciudadano en consumidor.
El fenómeno pancapitalista va más allá del espíritu burgués y la modernidad, las fronteras geográficas, las luchas de clases, etc. Los proyectos nacionales se diluyen en un mundo de “iguales-diversos-libres-sujetados” (por contradictorio que parezca) con características ferozmente individualista, narcisista y obsesionados por el consumo.
La moral, la fe, la razón, la ley ya no son los lugares de legitimación de lo bueno y lo malo. La idea del bien común, pilar del contrato social, es cada vez más relativa y cuestionada.
El sujeto, según los críticos más radicalizados, está atrapado en un espiral de deseo-consumo que lo lleva a abandonar su identidad de clase, su nacionalidad y por lo tanto su postura relativa desde donde ejercer como ciudadano crítico.
Pierde el sentido de sí mismo y se cosifica. Deja de pensar en el sentido de los objetos en sí y es seducido por la felicidad efímera de consumirlos. Deambulando por verdaderos lugares de culto como shopping y supermercados, calmando su primitivo espíritu recolector exaltado por la publicidad. Pareciera una variante del Síndrome de Estocolmo donde se ama lo que esclaviza.
El sujeto contemporáneo, que ha dejado de ser sujeto (pensante) prefiere consumir a pensar y pensarse. Pareciera ser la forma “DEMASIADO HUMANA” de ser-estar del hombre contemporáneo.
Pero este fenómeno va aún más allá, transformando la función principal de las instituciones fundamentales del Estado.
A modo de primera aproximación se puede observar que la función fundacional de algunos sistemas como los de salud, educación y seguridad ya no son brindar a los ciudadanos el bienestar planteado en el contrato social originario de la sociedad moderna, sino obtener la mayor rentabilidad posible a costa precisamente de este bienestar. Al punto que hoy está totalmente legitimado avanzar sobre los ciudadanos, las naciones, los ecosistemas, etc. privilegiando el “éxito y el desarrollo” de corporaciones transnacionales. Planteando un escenario planetario, cuyo análisis no se agota en el concepto de Globalización, aldea planetaria, o en los análisis tradicionales realizados sobre el capitalismo el siglo pasado.
 Hoy a nadie escapa la idea de “nube” o espacio virtual, el nuevo escenario, el nuevo continente a conquistar, la lucha por el dominio hegemónico de la red de redes[3].
¿Tendrá aplicación el determinismo histórico materialista en un mundo inmaterial?
Cambios tan profundos hacen imposible el abordaje del fenómeno de la sociedad actual y del sujeto contemporáneo fuera de enfoques integradores que incluyan todos los factores intervinientes que arribaron a este emergente que denominamos pancapitalismo. Que es causa y efecto de un sistema de ideas, de una construcción de la realidad, cuya evolución ha subsumido los conceptos tradicionales de libertad, sexualidad, salud, belleza, humanidad, etc. convirtiéndolos en mercancías.
Esta lógica omnipresente hace suponer que no es descabellado pensar que estamos ante un metasistema de características planetarias, que como veremos más adelante, cumple con la ley de transformar y ordenar bajo su “código” todos los subsistemas involucrados.
Todo sistema social, lleva en si contenida su historia, este proceso sistémico, con escenario planetario, puede intentar entenderse como el desarrollo cada vez más complejo de lo que se origina con el surgimiento de la burguesía y del estado moderno.
Podríamos preguntarnos si la democracia y estado moderno no son condición necesaria para el desarrollo del pancapitalismo, y si los conflictos de expansión-transformación, que aumentaron la complejidad del sistema, no son etapas o niveles sistémicos más amplios del mismo fenómeno.
Incluso, tal vez, estemos atravesando una nueva transformación, que va desde una forma de neoliberalismo que tiende al control en todos los niveles a través de la centralización, consolidación, y homogenización avasallando la diversidad, hacia una mutación que procura la diversificación y especialización de subsistemas orientados a un orden mayor (planetario). Un escenario donde la abundancia sin sentido es la permanente carencia. ¿Una poshumanidad?
Dice Slavoj ŽIŽEK citando a Brian Massuri:
                 Brian Massuri Formulo claramente este impasse, basado en el hecho de que hoy el capitalismo ha superado la lógica de la normalidad totalizante y adopto la lógica del exceso errático.   
                                   Cuanto más variado, o incluso errático, mejor. La normalidad empieza a perder su fuerza. Las regularidades se empiezan a aflojar. Este aflojamiento de la normalidad es parte de la dinámica del capitalismo. No se trata de una simple liberación. Es la propia firma de poder del capitalismo. Ya no es el poder disciplinario, institucional el que lo define todo, sino el poder del capitalismo de producir variedad a partir de la saturación de los mercados. Consigue variedad y producirás un buen mercado. Las más extrañas tendencias afectivas son aceptadas siempre y cuando se pague por ellas. El capitalismo comienza intensificando o diversificando e afecto, pero solo para extraer plusvalor. Secuestra el afecto para intensificar su potencial de ganancia. Literalmente, valoriza el afecto. La lógica capitalista de producción de plusvalor comienza a apropiarse del campo relacional, que es también el dominio de la ecología política, el campo ético de resistencia a la identidad y a las vías predecibles. Esto es muy problemático y confuso, porque parece que se está dando un cierto tipo de convergencia entre la dinámica del poder capitalista y la dinámica de la resistencia. (ŽIŽEK, Slavoj. 2004:14)
            Esta convergencia entre la dinámica del poder capitalista y la dinámica de la resistencia hace visible los polos del sistema (su homeostasis[4]), y explica de alguna manera la aparente contradicción entre “partes” que resultan a la vez “iguales-diversas-libres-sujetadas” ya que son diferentes unidades bajo el orden de un sistema mayor. Cada parte tiene una función especializada con arreglos a un orden sistémico más complejo.
                   Hoy los estados nacionales que pretenden generar una opción alternativa, son condición necesaria para la existencia del pancapitalismo. Incluso el gran Otro de la guerra fría, se rige por las leyes del pancapitalistas.
                   En términos generales y teóricos, todos los sistemas vivos, y los sociales no son la excepción, contienen una polaridad antagónica permanente, una tensión hacia el desorden (caos) y una tensión ordenadora hacia el equilibrio, lo que lo somete a permanentes cambios. Nuevamente la danza de Gaia, que gira y se construye a sí misma.  Y fuera de ella, el caos.
                   Podemos aceptar la existencia, por definición, de un orden interno (código genético) que ordena un proceso dinámico permanente entre sistema y entorno caótico.
                   Volviendo al Pancapitalismo, cabe preguntarse qué existe fuera de él. Hoy no se visualiza “Otro nuevo orden”, salvo que se dé crédito a la idea de Modernidades Alternativas, término que utilizan sus ideólogos en el sentido de la actual globalización de mercado, donde hay “modernidades” del tipo hindú, latinoamericanas…etc.
                …la línea sigue hasta abarcar a los musulmanes, que sueñan con una modernidad específica árabe, que sostendría mágicamente los aspectos destructivos del capitalismo occidental. (ŽIŽEK. 2004:16).
                   Este escenario global nos remite a la noción de un sistema macro, que paulatinamente subordina las partes a un todo, tiene como componente sustantivo la información (como ordenador del sistema –a modo de ADN-) y en el caso específico de los sistemas sociales las tecnologías (TICs) que dominan los sistemas de información/comunicación.
                La dominación tecnológica moderna está inextricablemente ligada a la forma social del Capital; solamente puede ocurrir dentro de esta forma, y, en tanto que sus sociales alternativas muestran la misma actitud ontológica, esto confirma justamente que están en su núcleo más íntimo, mediados por el Capital como su universalidad concreta, como la forma particular que colorea el espectro entero de sus alternativas, o sea que funciona como la totalidad abarcadora que mediatiza todas las otras formaciones particulares. (ŽIŽEK. 2004:15)
En este marco, en principio y adelantándonos un poco en la teoría de los sistemas, afirmaremos que existe una estrecha e indivisible relación entre tres sistemas que constituyen “lo social”, y que se modifican mutuamente: el sistema social en tanto interacciones entre los sujetos (comunicación), el sistema de ideas que regula las interacciones (cultura), y el sistema psíquico de los sujetos que interactúan (subjetividades). Los mencionados, son todos sistemas de supremacía informacional y afectados directamente por el desarrollo tecnológico de las denominadas TICs.



[1] Naief Yehya nació en la ciudad de México en 1963. Es ingeniero industrial por la UNAM, narrador, periodista y crítico cultural. Ha publicado las novelas La verdad de la vida en MarteCamino a casa y obras sanitarias; los relatos Historias de mujeres malas; así como los ensayos Pornografía. Sexo mediatizado y pánico moralGuerra y propaganda y El cuerpo transformado, en los que desvela varios de sus principales objetos de estudio: los mecanismos de control mediáticos, el impacto cultural, social y emocional de la tecnología en el ser humano y la pornografía. Su obra también ha sido incluida en varias antologías de cuento, crónica y ensayo. Ha colaborado en el suplemento cultural La Jornada Semanal, con la columna La Jornada Virtual, uno de los primeros espacios dedicados al estudio de la cibercultura e Internet; en los diarios El FinancieroReforma y Milenio; en las revistas Etcétera, Complot, Viceversa, Revista de la Universidad Nacional y Artnexus, entre otras. Actualmente colabora en Letras Libres y la revista en línea Terra Magazine. De formación interdisciplinaria, Naief Yehya es reconocido como uno de los mayores expertos en la relación cultura-sociedad-tecnología, el fenómeno pornográfico y la propaganda. Sus escritos pueden versar sobre todo tipo de temas: desde el cine de ciencia ficción hasta el escándalo hipotecario en los Estados Unidos, dibujos animados o los casos de dopaje entre deportistas olímpicos.
[2] Critical Art Ensemble (CAE) es un colectivo formado en 1987 que explora el diálogo entre arte, teoría crítica, activismo político y tecnología. Formado por cinco practicantes de “tactical media” con diversas especialidades, entre ellas computación gráfica, web design, film y video, fotografía, performance, arte textual, etc., el Critical Art Ensemble trabaja dentro de la intersección de lo político y lo tecnológico, construyendo acciones experimentales en un espacio participativo.El equipo de CAE trabaja con materiales poco usuales para un colectivo de artistas, como secuencias de ADN, bacterias y softwares. Al lidiar con estos materiales, ofrecen al público un espacio de reflexión frente a temas como los alimentos transgénicos, la biomedicina o las armas biológicas, provocando así un repensar de los imaginarios sociales del poder y el miedo.
 http://culturacolectiva.com/critical-art-ensemble/#sthash.g7GKLn9b.dpuf
[3] Anonymous: los vengadores de la era digital: En noviembre de 2010, Anonymous lanzó una ofensiva contra los sitios de Amazon, Visa, MasterCard y PayPal, a las que acusaban de complicidad con el gobierno estadunidense en su campaña contra Wikileaks. ¿Quiénes son este grupo de hackers? ¿Cuál es su historia? ¿Por qué se han convertido en  un referente de la revolución digital? Nota completa de Naief Yehya en http://magis.iteso.mx/content/anonymous-los-vengadores-de-la-era-digital

[4] Homeostasis, homeóstasis u homeostasia es la tendencia de los organismos vivos y otros sistemas a adaptarse a las nuevas condiciones y a mantener el equilibrio a pesar de los cambios. Es una palabra compuesta que procede del griego homeo que significa similar y stasis que significa quieto. En Biología la homeostasis es el estado de equilibrio dinámico o el conjunto de mecanismos por los que todos los seres vivos tienden a alcanzar una estabilidad en las propiedades de su medio interno y por tanto de la composición bioquímica de los líquidos y tejidos celulares, para mantener la vida, siendo la base de la fisiología. http://enciclopedia.us.es/index.php/Homeostasis

Posthumano ¿demasiado humano? (2014) Carlos Masala Editorial Dunken.


Comentarios

Entradas populares